sábado, 29 de julio de 2006
Pudo coger el equipo la temporada pasada y, aunque lo hizo, fue ya al final y como forma de adelantar trabajo para el actual proyecto del Avilés, al que llega con ilusiones por conseguir lo que otros no han podido: hacer carrera en el club blanquiazul y no ser uno más de una larga lista de entrenadores. Es de Grado, se llama Francisco y responde por Pole.

-Es curioso, lo quería la directiva anterior, lo ha querido la actual. ¿La filosofía de ambas concuerda?

-Van en una línea muy parecida, tanto el anterior secretario técnico como los actuales responsables del club querían una plantilla que sea competitiva, con la base de lo que teníamos y una clara apuesta por la cantera.

-Se le supone informado de la facilidad con la que el Avilés cambia de entrenador.

-Los técnicos suelen tener siempre la culpa, y cuando un club, en este caso el Avilés, no consigue los resultados que merece la entidad por su historia, es normal que suceda esto.

-¿Es un riesgo entrenar aquí o una oportunidad?

-Más que un riesgo, es un reto. No podemos olvidar que Avilés es la tercera ciudad de Asturias y que el club tiene solera e historia. Aún sin los mimbres de otros años, el club tiene materia prima para que se pueda hacer un equipo competitivo en Tercera División.

-El Mosconia quiso recuperarlo.

-El nuevo presidente habló conmigo y le dije que aceptaba siempre que no me llegase una oferta de un club con mayores aspiraciones deportivas.

-Sin embargo, el Avilés no plantea un objetivo de ascenso potenciando el equipo, y subir con chavales...

-El Avilés, fichando o no, siempre tiene que ser un equipo competitivo, y tengo asumido a lo que he venido. Trataremos de estar en los puestos de arriba y jugar la fase de ascenso.

-¿Por qué aceptó coger el equipo a tres semanas del final de Liga.

-Al principio no quería y tenía reticencias, pero tardé poco en verlo de otra forma. Es terreno que se gana en muchos aspectos, como conocer el club, las personas que lo dirigen, el entorno, y a un equipo del que tenía que tomar una base para esta temporada.

-¿Una vez dentro la imagen que usted tenía del Avilés ha cambiado mucho?

-No me he sorprendido por casi nada. Conozco más o menos como funciona un club del estilo del Avilés.

-Pole ya estuvo, hace ya unos cuantos años, vinculado de alguna manera al Avilés

-Mi primer contrato como entrenador fue en el Avilés, en la temporada 1984-85. El club tenía un convenio de colaboración con el colegio San Fernando, y yo entrenaba al equipo alevín. El Avilés, entonces, tenía un gran potencial y una escuela a pleno rendimiento. El nuestro era el tercer equipo de la estructura, y cuando el Avilés jugó en el colegio les ganamos por 1-0.

-¿Se puede subir a Segunda B con el actual proyecto?

-Es complicado. Además de buen equipo se necesita un poco de fortuna cuando llega la hora de jugar las liguillas. Lo que me planteo es ir partido a partido, que el Avilés mantenga una buena línea y aspirar a lo máximo, pero sin trazarse objetivos a largo plazo.

-Cada vez quedan menos personas ilusionadas con el Avilés. ¿Lo nota?

-La expectativas del club no son las mismas que hace unos pocos años. Los recursos han bajado y la única salida es apostar por la cantera, que para eso la tenemos. En cuanto a la afición, volverá al Suárez Puerta cuando el equipo le ofrezca algo.

-¿El librillo de Pole?

-El trabajo diario, hacerlo al cien to por ciento, estar metido en tu trabajo. Aún así es difícil sacar buenos resultados, pero ayuda mucho. Lo demás son aspectos tácticos y conseguir que el grupo con el que trabajas se involucre. Pero al final los que deciden son los jugadores.

-Temprana vocación la suya de entrenador.

-Me gustó siempre y cuando era juvenil ya alternaba jugar con dirigir a equipos de críos, en sala y alevines. Llevo desde los 15 años entrenando y tengo 45.

-Joven pero con largo recorrido, el fútbol base, el profesional como segundo técnico, la tercera...

-Experiencia de años la verdad es que no me faltan. En este tiempo he tratado de asimilar conocimientos y mejorar en mi trabajo. La experiencia no sólo son años, son años bien aprovechados.

-¿Sueña con un banquillo de más categoría?

-No renuncio a ser profesional y esperaba una oportunidad tras la etapa en el Sporting, pero somos muchos entrenadores y los equipos están contados. Además, llamarse Pole no ayuda, vemos todos los años como otros técnicos sin experiencia pero con más nombre tienen esas oportunidades que a otros no les llegarán nunca.

-¿Su enseñanza en las categorías inferiores?

-Los pequeños absorben mucho conocimiento y no dejan de sorprenderte. Es gratificante trabajar con la base.

-¿Y en las categorías regionales?

-En Preferente o Tercera ya tienes jugadores hechos y lo que te complica más es que la gente trabaja y hay que hacer compatibles las dos actividades.

-¿Y de la tranquilidad del segundo técnico?

-Antes del Sporting tuve una experiencia de ayudante en el Mosconia, en la temporada del ascenso. Ya entonces me di cuenta de que es una oportunidad para aprender mucho, sobre todo porque la relación con los jugadores es más próxima y te sirve para después llevar tu un equipo como primer entrenador.

-¿Si le llama el Sporting para ser, de nuevo, ayudante?

-Lo que quiero es entrenar, pero también aspiro a serlo en categoría profesional. Si un club hiciese una oferta que me permitiera vivir del fútbol como ayudante no lo dudaría.

-Su Mosconia, hace dos años, fue una agradable sorpresa, rozando el ascenso a Segunda B. ¿Qué faltó?

-No es por recurrir el tópico, todos lo vieron. Nos faltó esa pizca de suerte que inclina a veces los partidos y las eliminatorias. Ni aquí ni allí el Negreira, que acabó ascendiendo, fue superior al Mosconia.

-¿Fue su mejor año, el que más disfrutó en el banquillo?

-En categorías inferiores con el Sporting tuve muy buenos años, pero en cuanto a sensaciones fue el mejor. Estaba dirigiendo al equipo de mi pueblo, la gente se volcó llenando el campo todos los partidos, y el equipo superó cualquier previsión.

-¿Cuánto tuvo que ver la mano de Pole en aquel éxito?

-El entrenador pone su parte, pero en un equipo todos tienen que sumar, tirar en la misma dirección, en el campo futbolistas y técnicos, y fuera la directivas, la afición. Un buen entorno ayuda. Uno por su cuenta puede hacerlo muy bien, pero necesita que haya una sintonía con los demás.

-Usted es de los clásicos, del 4-4-2. ¿Pero eso es inflexible?

-Para mi es el más sencillo. Respeto todos los sistemas de juego, pero no soy partidario de elegir este o aquel. Lo importante es que los conceptos que se trabajan en el día a día en el campo. Tampoco reniego que por circunstancias tengas que adaptarte a una u otra forma de juego, pero creo que el mejor posicionamiento es el 4-4-2.

-¿Es Pole un técnico duro o de los que llaman 'enrollados'?

-Cada uno tiene que saber el sitio en el que está, pero me gusta dialogar. En cualquier caso, al final el entrenador es el que tiene que tomar las decisiones.

-¿Conservador o creativo?

-Me gusta que mi equipo sea uno de los menos goleados y de los que más golean. La virtud está en el equilibrio.

-¿Qué Avilés vamos a ver?

-Un equipo competitivo, agresivo en defensa para frenar el juego del rival, y cuando tengamos el balón se tratará de hacer juego vistoso pero sobre todo práctico. (NACHO GUTIERREZ, El Comercio)
Publicado por LUNA-DE-SIERO @ 20:51  | FUTBOL ASTURIANO
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