Foto: La Nueva España
«Jugaré allí donde se me necesite. Lo que quiero es jugar». Esta frase de Pablo Prendes, uno de los refuerzos del Uni, no viene sino a reafirmar su condición de comodín. Central, lateral o pivote defensivo son algunas de las demarcaciones que ha ocupado en el Ceares, donde ha sido titular indiscutible durante las últimas seis temporadas. A sus 25 años afronta ahora el reto de la Segunda B, una categoría sobre la que opina que «seguro que será difícil», pero que afirma que no le asusta porque «en el Uni me encontraré con compañeros que saben qué hacer con el balón».
Esa referencia a sus nuevos compañeros le da pie para recordar que «en estas últimas campañas me enfrenté bastantes veces a ellos, y siempre me gustaron». A lo que añade que «la verdad es que al Uni le quedaba pequeña la Tercera, y no digamos a Peláez, uno de los delanteros que más guerra me dio siempre. Así que mejor tenerlo de aliado que de contrario...».
Prendes se apresta a debutar en Segunda B después de haber pasado por todas las categorías inferiores. Formado en la cantera de La Braña, con este club gijonés llegó hasta la División de Honor juvenil. De ahí ya pasó al Ceares, donde militó una campaña en Primera Regional y luego conoció ascensos a Preferente y a Tercera. Del conjunto de La Cruz dice que «me voy con un recuerdo magnífico; fueron seis años estupendos, rodeado de amigos y con un entrenador, Rogelio, del que sólo puedo decir cosas buenas. El equipo siempre tuvo mucha unión en el vestuario, lo que seguramente fue clave para que, como nos sucedió esta pasada campaña, superásemos un mal momento y consiguiésemos la permanencia. Por cierto, que una de las cosas que me animó a ir al Uni es que Pulgar me aseguró que en su vestuario también hay mucha armonía».
A propósito del que desde el domingo será su nuevo técnico, Prendes comentó que «todavía no hemos hablado a fondo sobre lo que espera de mí, pero yo estoy dispuesto a jugar allí donde se me necesite. Lo que quiero es jugar. Y pienso que todos seremos necesarios, porque la categoría es difícil y con equipos importantes, sin ir más lejos todo un Real Oviedo».
Como se ve, el gijonés llega al club estudiantil dispuesto a contribuir en el objetivo de la permanencia. Y para ello no repara en esfuerzos de antemano. Además de seguir las tablas de ejercicios que Pulgar le proporcionó para las vacaciones, desde ayer, miércoles, se entrena con sus antiguos compañeros del Ceares. Por delante tiene una intensa campaña en la que, además de debutar en Segunda B, espera continuar con sus estudios de Magisterio por la rama de Educación Física y con un módulo de Cocina.
CELSO A. SANJULIAN (La Nueva España)