El central cántabro entró en el Oviedo diciendo que le agrada la responsabilidad y retratándose como un defensa de los de toda la vida, «agresivo, contundente, expeditivo», de aquellos a los que les gusta «hablar y mandar mucho en el campo y jugar el balónÉ cuando se puede». Al servicio del equipo azul estará su experiencia de cinco años en Segunda con el Leganés y otro con el Pontevedra, su último destino, de donde viene de vivir un ascenso seguido de un descenso. Por todo eso empezó ayer recordando que ya se ha visto en situaciones similares a la que se le prepara en el equipo azul y encontrando en su memoria mucho para comparar. Federico José Bahón López (Santander, 1974) regaló el oído de sus nuevos hinchas definiendo al Oviedo como «un club histórico que debería estar en Primera» y se apostó a continuación cara a cara con la exigencia que le espera. «Me gusta la responsabilidad y la asumo», dijo, «voy a darlo todo». La experiencia se le aparece similar a la que vivió cuando dejó al Leganés en Segunda A y bajó a Segunda B a buscar al Pontevedra. «Me dieron también esta responsabilidad», recuerda. «Buscaban gente contrastada, con experiencia, y tuvimos la suerte que espero tener ahora, ascendiendo el primer año». Ha descubierto incluso alguna coincidencia que le sirve para pensar que «tal vez el destino me lo quiere juntar todo igual, porque el grupo era el mismo que tiene ahora el Oviedo. Por qué no voy a volver a subir». Ex jugador también del Madrid C y del Atlético B, Bahón apunta buenas referencias de su nuevo equipo, recibidas en el Pontevedra del ex oviedista Rubén Reyes, y también utiliza su última experiencia para delimitar los objetivos de la próxima. «El primero no es subir, sino meterse en la fase de ascenso» y hacerlo «como sea. Si puede ser como primeros, mejor, pero hay que recordar que este año solamente ha subido un líder, el Salamanca, y que incluso el tercero y el cuarto de nuestro grupo fueron Las Palmas y Vecindario y los dos han ascendido». También tira de recuerdos para no asustarse de la exigencia, «otra característica del Pontevedra. Allí nos caían palos por todos los sitios».Marcos PALICIO (La Nueva España)