Marcos Landeira Álvarez, una de las perlas más valiosas de la cantera rojiblanca, se convirtió ayer en miembro profesional de pleno derecho de la plantilla y de los renovados hasta 2010. El hecho de que el nuevo acuerdo coincida en el tiempo y duración con el de algunos de los mejores jugadores ofrece una idea de hasta qué punto confía la directiva en el futbolista gijonés.
El primer contrato profesional de Marcos -el anterior, firmado este mismo año, era de aficionado, al menos los dos primeros años de los cuatro de vigencia- también se parece al de sus compañeros grandes en la cláusula de rescisión. El Sporting ha decidido blindarlo con una barrera de 12 millones de euros, que deberán superar quienes quieran hacerse con sus servicios. El acuerdo, por ejemplo, con el gallego Diego Castro, la segunda incorporación tras la de David Barral para la próxima temporada, tiene la misma cláusula.
El acto protocolario empezó tarde. La firma del contrato, a la que se sumó el presidente Manuel Vega-Arango -no así a la presentación-, se dilató y, con ella, su presencia en la sala de prensa. Arropado por el secretario técnico, Emilio de Dios, y su representante, Joaquín Secades, apareció Marcos. Tímido, pero tranquilo. Callado, pero seguro de sus palabras. «Llegar al Sporting grande y con 19 años era algo que llevaba esperando desde que llegué al club como alevín», confesó el centrocampista, al que le costó arrancar. «Ahora, a trabajar y a demostrar que toda la confianza que han depositado en mí no ha sido en vano», puntualizó.
Es evidente que su extraordinaria irrupción en el primer equipo ha agilizado las negociaciones. Marcos era un caramelito muy apetecible para cazadores de talentos -el Real Madrid, Celta y algún equipo extranjero ya habían puesto sus ojos en el gijonés-, que han debido descubrirlo mandando y driblando en la parcela ancha rojiblanca. El centrocampista del Sporting pide paso en el primer equipo. De momento, acumula experiencia: cuatro partidos, tres de ellos como titular, en Segunda División. «Me están pasando muchas cosas y muy rápido, pero hay que tener la cabeza fría y andar muy despacín», explicaba el jugador, para el que no hay barreras: «Soy uno más de la plantilla, tengo dos piernas como cualquier otro y soy tan bueno como cualquiera. Después, ya decidirá el míster».
Recompensa
Marcos ha visto recompensada su excelente trayectoria desde las categorías inferiores y su compromiso con el club, ya que ha manifestado una y otra vez la intención de continuar en el Sporting. «Sobre todo porque es el equipo de mi ciudad, de mi familia... Sería algo bonito jugar en Primera con el conjunto rojiblanco»
El Sporting ha iniciado así una 'operación blindaje' con los jugadores de la cantera para impulsar su continuidad en el equipo y, al mismo tiempo, para asegurarse una recompensa económica en el caso de que decidan marcharse a otros clubes. El consejo ya lo ha hecho con Marcos y en los próximos días lo piensa hacer con Raúl Cámara y Noel Alonso. De Lucas y Manu tienen sobre la mesa la oferta para ampliar sus contratos, pero ya como profesionales, y se estudia la situación del juvenil Roberto Canella.
La nueva política del Sporting, avalada por Manuel Preciado, es potenciar a los futbolistas de la cantera. La apuesta se empezó a forjar la pasada campaña. Para el club se ha convertido en un signo de identidad, pero a la vez puede ser un contratiempo si no se consigue un «blindaje» en los contratos de los jugadores.
EDUARDO ALONSO (El Comercio)