Soñar sigue siendo gratis y más en el mundo del fútbol. El Real Oviedo y el Marino cruzarán esta tarde sus sueños sobre el penoso césped del Tartiere. Los locales son ambiciosos y siguen sin querer renunciar a luchar por la cabeza, mientras que los visitantes no les van a la zaga en ilusión pero tienen objetivos mucho más modestos y se conforman con mantener la tranquilidad que han vivido a lo largo de la competición. Lo mejor es que ambos entrenadores tienen casi todo a su disposición y se reúnen los ingredientes necesarios para poder presenciar un partido entretenido, donde sólo falllará el terreno de juego.
El oviedismo se ha subido a una montaña rusa emocional en las últimas semanas. Se pasa del cero al infinito y viceversa en períodos de siete días. La desilusión de la derrota ante la Ponferradina parecía haber enterrado definitivamente al conjunto de Antonio Rivas, pero en un arranque de casta, que no de buen fútbol, sacaron la cabeza en La Balastera para insuflar un poco de oxígeno en unas ilusiones cada vez más maltrechas. Seguir vivo depende, fundamentalmente, del rendimiento que el equipo pueda dar en casa. El margen de error es mínimo para el Oviedo y los encuentros en el Tartiere se han convertido en auténticas finales. Si aún quedan opciones de engancharse a la cabeza éstas pasan, inexorablemente, por sumar casi todo lo que queda por disputarse en el municipal ovetense y la primera cita sin retorno es este encuentro de rivalidad regional ante un Marino cada vez más peligroso.
Aunque las opciones de sorpresa son mínimas por parte y parte, Rivas ha estado guardando sus cartas durante la semana. El técnico convocó a todos los jugadores disponibles y eso complica aún más cualquier especulación sobre el equipo titular. Lusarreta, que se quedó fuera de la convocatoria en Palencia, podría regresar al equipo titular, pese a que el rendimiento de Ricardo y Paul fue satisfactorio en tierras castellanas. La recuperación de Borja, tras el esguince de tobillo, despeja dudas en el lateral zurdo. En el centro del campo, las combinaciones son múltiples. La versión más ofensiva mantendría a Jon Carrera como pareja de Ismael, mientras que la contención daría el puesto a Nacho Matador. Las bandas vuelven a ser una locura. Cinco jugadores se disputan dos puestos --Jandro, Rubén, Yeray, Toni González y Nacho Rodríguez-- y nadie puede decir quien jugará. Lo único claro es que Michu seguirá en la mediapunta y arriba la baraja tiene hasta tres opciones con Nacho García, Adrián y Diego Cervero, aunque el juvenil terminó ayer el entrenamiento con unas molestias musculares que pueden dejarle fuera del equipo y de la convocatoria.