REAL OVIEDO 0 - PONFERRADINA 1
Foto: J. Díaz (El Comercio)
Real Oviedo: Ponzo; Mora, Paul, Lusarreta, Borja; Rubén (Nacho Rodríguez, minuto 64), Nacho Matador (Jon Carrera, minuto 68), Ismael, Toni (Jandro, minuto 54); Adrián y Nacho García.
Ponferradina: Rubio; Chupri, Bornes, Alberto, Fuentes; Uriz, Gorca, Fran (Pavone, minuto 68), Rubén (Toñín, minuto 90), Diego Rivera (Pereira, minuto 76) y Asier Salcedo.
Goles: 0-1: minuto 46, Diego Rivera.
Árbitro: Antonio L. Cerezo, del Comité Cántabro. Muy Mal. Mostró tarjetas amarillas a Nacho Matador, Lusarreta, Nacho García y Jandro por el Oviedo, y a Alberto de la Ponferradina.
Incidencias: 6.621 espectadores en el Carlos Tartiere. Minuto de silencio en memoria de Manuel Álvarez-Buylla, ex alcalde de Oviedo y ex presidente de honor del Oviedo, y del ex jugador azul, Sánchez. Terreno de juego en pésimas condiciones.
No mereció el R. Oviedo salir derrotado en el encuentro de ayer, y no por lo mucho que pudo hacer, que no fue, sino porque la Ponferradina tampoco hizo gran cosa. La primera parte fue de claro color azul, y bien se pudo ir al descanso con al menos dos goles de ventaja, con un poco más de fortuna.
En la segunda parte, la Ponferradina hizo gol en una de las únicas tres ocasiones que tiró a puerta, y a partir de ahí se vió al peor Oviedo, nervioso, apático, y sin ideas, controlado totalmente por un equipo, el del Bierzo, con mucho oficio, pero sin profundidad. El Oviedo recurrió a balones al área en los que la defensa castellana se imponía con facilidad. La única ocasión local en el segundo tiempo fue un disparo alto del defensa Lusarreta a falta de un cuarto de hora para el final.
El Oviedo, además del gol en contra, se topó con un terreno de juego en unas pésimas condiciones que dificultó la creación de juego en la zona central.
El empate hubiera sido un resultado justo para los merecimientos de ambos equipos, pero, el futbol son goles y la Ponferradina marcó uno, mientras el R. Oviedo lleva más de 270 minutos, sin lograrlo.
Mención aparte merece otro lamentable arbitraje, que midió por distinto rasero a unos y otros y se inhibió de las jugadas dudosas en el area berciana; pero sobre todo es lamentable que se descuenten 3 minutos (lo que está fijado cuando se hacen los 6 cambios, y máxime a la velocidad que lo hacían los de la Ponferradina), habiendo estado más de 5 minutos el juego parado por las diversas parodias de lesión simuladas por los bercianos, sin que se tuviese en cuenta a efectos de descuento. (redacción futboldeasturias.tk)
Otra vez a diez puntos de la cabeza y otra vez derrotados en casa. El Oviedo se vio sorprendido por la Ponferradina en un partido en el que los azules dispusieron de las mejores ocasiones de gol, en la primera mitad, pero fallaron en el remate final y luego no supieron sobreponerse al tanto de los bercianos, en los inicios del segundo acto. Los azules suman tres semanas sin ganar y ven como el sueño de llegar a la cuarta plaza se aleja cada vez más para un equipo demasiado irregular en su rendimiento.
Antonio Rivas acertó de pleno en sus advertencias previas al encuentro. El técnico reconoció que su equipo debía realizar un partido muy completo para vencer a la Ponferradina y no se equivocó. Los azules salieron al campo seguros de sus posibilidades y se hicieron con el control del juego. Lusarreta devolvió seguridad a la defensa e Ismael dejaba su impronta en el centro del campo. Sin Michu, el Oviedo apostó por dos delanteros complementarios, con la presencia física de Nacho García y la astucia de Adrián. Los resultados no tardaron en dejarse ver. El delantero avilesino luchó por un balón, que tenía en ventaja Bornes, y lo ganó. Avanzó, entró en el área y, ante la pasividad de la defensa, encaró a Rubio. Libró su salida desesperada, pero el poste escupió su remate. Fue la primera prueba de que los azules están peleados con el gol.
El encuentro entró en una fase de despropósitos. Ninguno de los dos equipos era capaz de hilvanar una jugada y las imprecisiones dejaban sin ritmo el partido. Al margen del acierto de los futbolistas, el terreno de juego se convirtió en una desgracia contínua. El balón parece un conejo y los jugadores apenas pueden hacer apoyos en condiciones para jugar. Si nadie lo remedia, el Oviedo está condenado a dejar una imagen lamentable ante todos los equipos que pasen por el municipal ovetense. Pese a los hándicaps, el equipo lo intentó. El juego se inclinó hacia la izquierda y Toni González protagonizó las mejores opciones para los azules.
El interior balear participó en las tres ocasiones siguientes. Lo intentó con una vaselina en la frontal, con un disparo ajustado al palo y en la situación más clara decidió buscar a Adrián cuando él podía encarar a Rubio. el delanetro juvenil se fue al suelo y algunos quisieron ver penalti en la acción. Por difícil que pareciese, el marcador seguía igual y la Ponferradina a salvo en sus peores momentos. Sólo una acción de Chupri, que Ponzo desvió a corner, inquietó a la parroquia azul.
Pichi Lucas no podía estar satisfecho con lo que veía sobre el terreno de juego y debió arengar a los suyos en el descanso. Nada más empezar la segunda parte el partido saltó por los aires. Rubén Vega, el mejor futbolista sobre el campo, centró desde la línea de fondo; Diego Ribera remató de cabeza en el área grande y Rafa Ponzo se empleó a fondo para despejar el balón, pero no pudo evitar que el cuero le cayese en los pies a Asier salcedo que fusiló desde muy cerca y el cuero, tras tocar en Fuentes, se introdujo en la meta azul. Increíble, lo que el Oviedo no fue capaz de hacer en cuatro ocasiones claras, la Ponferradina lo hacía en su segunda llegada.
El gol descubrió todas las virtudes del equipo más en forma de la competición. Vega, Ribera y salcedo se bastaban para poner en jaque a la zaga oviedista. Pudieron sentencir el encuentro, en una nueva acción del primero, pero Ponzo desvió su centro y luego Borja se anticipó a Fran. El Oviedo no era capaz de crear peligro y los cambios tampoco dieron el fruto apetecido. Sólo un disparo de Lusarreta puso en aprietos la protería de Rubio, pero el balón se perdió por encima del larguero. El último cuarto de hora fue una demostración magistral de como parar un partido y evitar que se jugase, la Ponferradina no quería más fútbol y el Oviedo era incapaz de crearlo. El pitido final dejaba a los locales más lejos de la cabeza y a los bercianos felices y enrachados en la cuarta posición de la tabla. (Chisco García, La Voz de Asturias)
SALA DE PRENSA
Rivas señaló que «en el primer tiempo nos fuimos al descanso con cero a cero y no reflejaba lo que había sucedido en el terreno de juego. No podemos perdonar tanto». En este sentido insistió en que en ese periodo «nos hubiéramos merecido un gol como mínimo».
Cuando el equipo se puso con el marcador en contra se encontró con un enemigo más, que fue el terreno de juego: «Es difícil jugar en este campo, no quiero buscar disculpas, pero estaba impracticable. Perjudica a los dos equipos, pero nosotros necesitábamos crear», dijo el técnico.
Sobre la falta de acierto de cara a portería, Rivas comentó que al menos «el equipo, quitando en el partido ante el Zamora, siempre crea ocasiones de gol». También habló sobre las posibilidades de engancharse con la zona de arriba de la clasificación: «Si en un momento de la Liga lo hicimos, todavía queda mucho y lo podemos volver a hacer».
Pichi Lucas, reconoció que su equipo había tenido más premio del merecido y lamentó el estado del terreno de juego del Carlos Tartiere. «El Oviedo, en el primer tiempo, tuvo dos o tres ocasiones claras en errores individuales nuestros y no acertó. El resto del encuentro fue igualado», dijo el técnico, que insistió en que «el campo está imposible, cuesta trabajo hasta mantenerse de pie».
El equipo castellano lleva tres victorias seguidas y Lucas reconoce que «fue uno de los partidos en los que menos hicimos, pero con el estado del campo era muy difícil, siempre fallaba el último pase o la conducción». Sobre las posibilidades del Oviedo de entrar en la fase de ascenso dijo que «sigue teniendo opciones porque con tres o cuatro victorias consecutivas se puede meter arriba».