BERRÓN 1 - R. AVILÉS I. 2
Foto: Pablo Nosti (El Comercio)
Berrón: Tino II; Arturo, Nacho (Ibias, minuto 83), Bonera, Arturo; Tino I, Marquinos (Acebal, minuto 61); Javi Aguado, Iván, Fabián (Viña, minuto 55); y Canut.
R. Avilés Industrial: Eneko; Pablo Busto, Chus, Javi Jiménez, Borja; Goyo; Carli (Manu, minuto 78), Ramón, Jimmy, Moisés (Juan Val, minuto 67); y Héctor Quintanilla.
Goles: 0-1: minuto 18, Jimmy. 0-2: minuto 29, Héctor Quintanilla. 1-2: minuto 31, Fabián.
Árbitro: Díaz Iglesias (Oviedo). Expulsó por doble cartulina amarilla a los blanquiazules Ramón (m. 60) y Jiménez (m. 82). Amonestó a los locales Marquinos y Arturo; y a los visitantes Chus, Carli, Héctor y Goyo.
Ganar a cualquier precio puede tener unas consecuencias funestas. El Avilés sumó tres puntos en su visita al Sergio Sánchez de El Berrón, pero por el camino se dejó a dos jugadores -fueron expulsados- y, lo que es peor, echó por tierra su imagen. Casi desde el minuto 60 los avilesinos estuvieron pidiendo la hora, sin ideas, sin frescura y recurriendo a cualquier argucia con tal de perder tiempo y hacer que el reloj fuese desangrando los segundos sin que el balón se moviese. Y, por si no todo estaba dicho, tras el pitido final se produjo una pelea en la que se vieron involucrados jugadores de los dos equipos. Si para ganar al Berrón el Avilés tiene que recurrir a la dureza y a la provocación, pocas opciones tendrán los avilesinos de alcanzar al cuarto clasificado.
El Berrón salió a morder, pero desde el manejo del balón. Los de Tomás González apostaban por un 4-2-3-1, con el capitán Tino como jefe de las maniobras de los amarillos y Marquinos cayendo a su lado para ayudarle. Quico, en cambio, hacía que el Avilés jugase con un 4-1-4-1 igual al de Ribadesella, con Goyo en el pivote defensivo, pero para destruir, en lugar de crear, y con una línea por delante formada por Carli, Ramón, Jimmy y Moisés, con Héctor como delantero.
No se habían atado las botas los avilesinos cuando Javi Aguado y Canut tuvieron un par de ocasiones para los locales. Parecía que el partido se iba a complicar para los blanquiazules, que denotaban un creciente nerviosismo. Todo ello, hasta que apareció la calidad de Ramón y Carli. El segundo hizo dos cabalgadas por la banda que provocaron el desconcierto en la zaga del Berrón. La primera acabó con Tino II sacándole el balón de la cabeza a Jimmy, pero en la segunda Carli recibió un desplazamiento en largo de Ramón -al defensa Héctor le deslumbró el sol- y su centro acabó con Jimmy definiendo a la perfección ante la estirada de Tino II.
No le sentó demasiado bien al Berrón el gol, que pudo encajar otro un poco más tarde en un mano a mano entre Jimmy y Tino II, que acabó con el portero evitando la vaselina del gijonés. Ramón se había hecho con el mando del partido y todas las jugadas de ataque del Avilés pasaban por él, excepto la del segundo gol. Un golpeo en largo de Pablo Busto acabó con Héctor Quintanilla ganando en velocidad a la defensa y cruzando ante el portero local.
El partido estaba sentenciado. Pero con el Avilés por medio nunca se puede estar seguro del todo. Los avilesinos no estuvieron expeditos en defensa y un intento de chilena de Canut en el punto de penalti acababa por hacer que el balón llegase a los pies de Fabián que batía a Eneko.
Las urgencias, a pesar de ir con el marcador a favor, las imprecisiones y la falta de templanza hizo su efecto en los jugadores del Avilés. Ramón estuvo a punto de ser expulsado en el minuto 37, cuando tras enzarzarse con Marquinos, con ambos en el suelo, acabó dándole un cabezazo al jugador local. El árbitro lo solucionó con una tarjeta amarilla para cada uno y a jugar.
El descanso se suponía un bálsamo para el Avilés y así parecía ser. Pero Chus falló el penalti que podía haber sentenciado el partido. El capitán pegó con el balón en el palo derecho de la portería defendida por Tino II. La caída de Jimmy en el área tras intentar driblar a Héctor no había servido para que los avilesinos se asegurasen los tres puntos, pero el equipo se mostraba más prudente con el balón e intentando dormir el partido cuando era necesario antes de salir por la banda como un estilete.
La expulsión de Ramón, por una entrada por detrás, sólo hizo que devolver al Avilés a su estado natural de ansiedad, necesidad, stress y exceso de responsabilidad. Con Eneko totalmente desquiciado, los rivales intentando provocarle para que el árbitro lo expulsase, Tomás González apostó por modificar el esquema táctico de su equipo y pasó a jugar con dos delanteros. Más aún tras la roja a Javi Jiménez.
El Berrón lo intentó todo, pero las artimañas avilesinas -lógicas, pero excesivas, con dos jugadores menos y ganando- fueron las que se llevaron los tres puntos. De poco sirvió que el portero del Berrón subiese a rematar cinco saques de esquina y una falta. De poco valió que reclamase un penalti. La victoria cayó en manos del Avilés, aunque su imagen fue nefasta. (Alberto Huerga, El Comercio)
SALA DE PRENSA
«Un club como el Avilés no puede dar esa imagen». Francisco Álvarez, Quico, técnico del equipo avilesino reconocía que no era lógica la polémica durante y tras el partido. «Llegué tarde y no lo vi, pero al descanso ya hablamos de que no podíamos entrar en provocaciones, ni hacerlas nosotros», explicaba Quico sobre la tangana que se produjo antes de entrar a los vestuarios.
Tomás González, por su parte, mantenía algo similar a Quico: «Han estado perdiendo el tiempo durante todo el partido, pero los últimos diez minutos ha sido sangrante. Llegó a entrar hasta seis veces el fisio en el campo», para atender a un jugador que había pegado al balón con la cabeza, explicaba el técnico: «El '10' de ellos se ha pasado más tiempo en el suelo que de pie», refiriéndose a las acciones de Jimmy en el tramo final del partido.
¿Sobre el partido? Pues pudo ganar cualquiera, o al menos así lo vieron ellos. Quico: «Estoy satisfecho con mis jugadores que echaron raza, casta y mucho carácter, sólo nos faltó marcar el penalti para sentenciar», mientras que para Tomás: «El Berrón ha luchado mucho y bien. Sólo nos faltó el gol».