miércoles, 18 de enero de 2006
Al Gijón Industrial le llueven los ofrecimientos de entrenadores. Durante la jornada de ayer fueron numerosos los que se pusieron en contacto con el presidente del club, Víctor Molina, para sondear la posibilidad de sustituir al cesado Florín. El dirigente no se comprometió con ninguno, entre otras razones porque dispone de quince días para cubrir la vacante y porque el propio club ha tomado la iniciativa y tiene gestiones en marcha con otros entrenadores.

Molina busca un técnico con un perfil determinado, en concreto señaló que lo quiere «con conocimientos sobre la Tercera y que tenga carácter». El dirigente, que insistió en que no hay gran prisa por contratar nuevo técnico, avanzó que en el derbi del sábado en Santa Cruz contra el Ceares el equipo estará dirigido por Florentino Junquera, vicepresidente y coordinador del club, que posee el título regional de entrenador.

Florín, por su parte, se mostró sorprendido y molesto, porque «nadie me dejó entrever mi cese», aunque asumió la difícil situación del Industrial. «En nuestra posición, sin ser muy desastrosa, el equipo está a siete puntos de la mitad de la tabla y a uno de la salvación». La victoria del Titánico ante el conjunto fabril, «en el ecuador de la primera vuelta», fue clave en el futuro de Florín. «Allí les dije a los jugadores que iba a pasar factura y no me equivoqué», aseguró el técnico. Desde ese encuentro detectó una «clara desconexión en la estructura del club, con falta de diálogo».

En su segunda temporada en el club, el técnico dejó las riendas del conjunto a una serie de jugadores de su confianza. Una gran parte de ellos habían estado a sus órdenes en el juvenil del Sporting, casos de Dani Lastra, Pereda o Llavona. «Quizá me haya envenenado con mi propio veneno. Contar con esos jugadores era muy ilusionante y lo vendí como algo grande al club», asevera Florín. Durante su despedida en el vestuario reconoció a los jugadores «que me marché con una espina clavada con ellos. No me dieron la talla de futbolistas que traían cuando los fiché. Podían dar mucho más de sí».

A pesar de la posición del Industrial, el técnico gijonés se veía «capacitado para sacar el equipo de allí». De hecho, en 18 años como entrenador nunca ha descendido y ésta ha sido su primera destitución. Pese al esfuerzo del Industrial por cumplir los deseos de su técnico a comienzos de temporada, Florín recuerda que «yo fui el encargado de ir a buscarlos. Vinieron al Gijón Industrial por la figura del entrenador, no por el dinero».
Publicado por LUNA-DE-SIERO @ 10:30  | FUTBOL ASTURIANO
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