Por tercera vez, le ha tocado a Jairo. El centrocampista rojiblanco, de sólo 19 años, ha vuelto a romperse los ligamentos de la rodilla. Le ocurrió dos veces en la izquierda y, ahora, en la derecha. Jairo fue sometido ayer a una resonancia magnética en el sanatorio de Begoña para conocer el alcance de la lesión que sufrió el domingo, durante el partido que el Sporting B jugó con el Hispano en Ferrota. El diagnóstico final no se conoció hasta las once y media de la noche: rotura del ligamento cruzado anterior de la rodilla derecha. Eso significa que el jugador castrillonense deberá pasar por el quirófano y se calcula que estará de seis a ocho meses de baja.
El entorno del futbolista vivió con incertidumbre la tarde de ayer. Tanto su representante, José Luis Tamargo, como el entrenador del filial, Pepe Acebal, admitían que la lesión podía ser de importancia ya que la rodilla de Jairo presentaba un derrame nada halagüeño. Al final, los peores presagios se cumplieron.
Parece un mal sueño, pero es la cruda realidad. La vida del jugador castrillonense experimentó un giro radical a partir del 24 de diciembre de 2002. En la fecha del año menos indicada para recibir malas noticias, Jairo supo que aquella infortunada jugada en el entrenamiento de la selección asturiana sub 16 no se iba a quedar en una lesión cualquiera. El diagnóstico médico confirmó una rotura del ligamento cruzado anterior de la rodilla izquierda.
El centrocampista estuvo de baja siete meses, pero fueron muchos más sin jugar porque aquella etapa coincidió con una tortuosa salida del Oviedo para fichar por el Sporting, que acabó incluso en los juzgados. En total, pasaron 19 meses hasta que Jairo volvió a jugar, ya con el filial rojiblanco, en un partido de pretemporada en Andés.
La mala suerte no tardó en cebarse con él. Se dice que las lesiones nunca vienen en un buen momento. A Jairo le sucedió a pocos segundos para llegar al descanso del Sporting B-Hispano, en Mareo. Fue el pasado 25 de enero y los gritos de lamento del futbolista presagiaban lo que él, tendido en el césped, ya sabía. Estaba rota la plastia que se le había practicado cuando se dañó el ligamento por vez primera. Jairo fue operado por el doctor Cugat en Barcelona. Conocía por experiencia propia lo que le quedaba por delante y lo asumió con entereza, como quitando importancia a una larga rehabilitación y a la frustración de trabajar horas y horas en solitario sin acercarse al balón.
Se repetía la historia. Aún no había cumplido 19 años y Jairo tenía por delante más de ocho meses de baja hasta que, el pasado 2 de octubre, pudo volver a disfrutar del fútbol. Fue en el derbi ante el Ceares, en Mareo. Renacía la esperanza del centrocampista porque dos calvarios ya habían sido suficientes para un jugador de su edad y el debut del primer equipo era un objetivo posible. Y sin embargo...
El fútbol ha vuelto a ser ingrato con Jairo. Esta vez el rival era el mismo que en la lesión anterior, el Hispano; la rodilla, distinta, ahora la derecha, de la que se le había extraído en su día el tendón rotuliano para implantárselo en la izquierda. Jairo fue presentado por el Sporting el 30 de abril de 2004 como «el jugador con mayor proyección de Asturias», según le definió Manuel Vega-Arango.