El Sporting puede ver cómo su máximo estandarte se marcha en las próximas semanas. Enrique Castro Quini no acepta las medidas de recorte de sueldo que imponen los interventores y podría entrar en la regulación de empleo para abandonar el club. En la misma situación se encuentra Pepe Acebal, aunque sus motivos para no firmar el acuerdo son diferentes. El legendario futbolista del Sporting no está dispuesto a rebajar su sueldo en la medida de lo exigido por el club, y la entidad se queda en una situación complicada al ver que el máximo exponente de su historia se marcha por una oferta de trabajo con mejores condiciones laborales y económicas.
Desde que se hizo pública la reducción salarial que se quería imputar a los empleados, Quini mostró su idea de abandonar el club. El consejo de administración intentó hacer todo lo posible para convencerle, sin poder aumentar su nómina tras la decisión de los interventores, pero el delegado rojiblanco parece dispuesto a irse por segunda vez del club. Esta podría ser la definitiva, aunque nadie quiere dar por segura la decisión que Quini y su familia meditan en las últimas semanas. El hecho de que Manuel Vega-Arango y Alfredo García Amado quisieran excluirlo de la celebración de los actos del centenario también puede influir, aunque el presidente rojiblanco enmendó el tremendo error cometido a principios de año.
El caso de Pepe Acebal es distinto, ya que el entrenador del Sporting B renovó su contrato el pasado mes de agosto, con unas cantidades aceptadas por los interventores, que ahora quiere rebajar en más de un 50%. Por su parte, Ciriaco Cano es el único empleado que no entra en la reducción, después de que su nómina también fuera firmada por los administradores judiciales de la entidad en el mes de julio. Por aquel momento, el director general de la entidad explicó la situación del club, mientras que ahora rompe con lo prometido en el mes de agosto.
Sin embargo, el consejo de administración no da por cerrada su marcha. Quini mantuvo una nueva reunión ayer con Manuel Vega-Arango, que le volvió a exponer la situación de la entidad y la imposibilidad de negociar un aumento en las cantidades propuestas. Por ahora, la decisión está pendiente del propio delegado rojiblanco, aunque la decisión más probable es la de abandonar la entidad tras el pago de una indemnización. Se trata de la figura legendaria que tiene el club sportinguista en la actualidad, pero una solución satisfactoria para las dos partes resulta complicada en la situación que atraviesa el Sporting.
En resto de casos a los que se les ha propuesto una reducción del salario, todos los empleados firmaron el acuerdo, salvo Quini y Pepe Acebal, al margen de Daniel Pinín, Dolores Pinín y Maria del Carmen Tuya, quien ya abandonó el club después de 33 años como secretaria de los distintos presidentes de la entidad. El único caso que ha variado es el de Alejo Caso, que ya firmó su contrato como utillero del primer equipo para el momento en que Juan Zarracina alcance la jubilación.