Juan Carlos Serrano dio la "espantada" antes de formar parte del grupo de mercenarios. Subió al primer equipo de la mano de Rivas, en el último año en Segunda B, y aquello que jugó dejó detalles de un gran jugador con mucho futuro, como venía demostrando en el filial. Recibió la oferta del Alavés B, cuando el primer equipo jugaba en Europa, y creyó ver una oportunidad de estar en un supuestamente "nuevo grande". A pesar de haber dicho a Rivas que renovaría por el conjunto azul, se fue. Tuvo el lado bueno de no denunciar al equipo ante la AFE, y por ello no forma parte de ese grupo de MERCENARIOS.
Dice que sería «un debut buenísimo». Recién salido de una grave lesión de rodilla que le borró toda la temporada pasada, ha jugado este año trozos de partidos y ninguno desde el inicio. Pide a gritos una oportunidad para el domingo, cuando vuelva al campo en el que debutó al final de la última Liga del Oviedo en Segunda A y el calendario le sitúe enfrente de algunos ex compañeros y de Antonio Rivas, el entrenador que primero le dirigió en el filial azul y después le dio la alternativa en el primer equipo.
Serrano, cuyo contrato con el Oviedo finalizó al final de aquella Liga en Segunda, antes del descenso administrativo, confiesa que no imaginó que volvería para enfrentarse al primer equipo azul, al que pronostica ventajas en esta competición si la analiza con su experiencia de tres temporadas en Segunda B. «En este grupo son muy duros los rivales vascos, sobre todo en sus campos», asegura, «pero el Oviedo va a tener muy pocos problemas en el Carlos Tartiere» -allí van dos triunfos en dos partidos- y «es un claro candidato a estar arriba». La «ilusión» por jugar no le oculta que las virtudes del adversario se lo van a hacer «complicado»: «Por lo que sé, tienen un buen equipo, con gente veterana, jóvenes muy buenos, como Michu o Nacho Matador, y dos entrenadores muy competentes».
«Pagando la novatada»
Al llegar a lo suyo, al único gol a favor del Alavés B en cinco partidos y a su decimoctavo lugar en la clasificación, asegura que falta dinero. Dice que «ha cambiado la filosofía» del club que preside Dimitri Piterman y que a la cantera «nos han quitado presupuesto. Hemos tenido que hacer un equipo con gente muy joven, completamente nuevo, y tal vez estamos pagando la novatada, además de lo difícil que nos lo ha puesto el calendario, porque nos hemos enfrentado a algunos de los equipos más fuertes del grupo, como Salamanca, Burgos o Leonesa. Necesitamos mejorar, pero va a ser difícil en Oviedo».
A Serrano, de 23 años, se le impone pues la obligación de arrinconar lo sentimental, eso a lo que se refiere con la «ilusión», las «ganas» y la «motivación» que reconoce en una semana diferente. Es la previa al retorno «a casa» y al cruce con el equipo que le acogió desde que fue juvenil hasta el estreno con el primer equipo en 2003. Jugó cinco partidos en Segunda División, el del debut en Jerez de la Frontera y el más especial en el Tartiere, en la victoria oviedista en el último derbi oficial contra el Sporting.