martes, 20 de septiembre de 2005
El guardameta Alejandro (Gijón, 1984) abandonó casi llorando de rabia e impotencia la charla habitual previa al duelo ante el Málaga B, en la cual Ciriaco Cano le comunicó que se quedaría, de nuevo, pese a la ausencia de Roberto, en el banquillo. «He trabajado todos los días a muerte porque no sabía cuándo iba a llegar mi oportunidad. Estaba preparado, pero...», se sincera el futbolista rojiblanco, que se resigna, pero sólo a medias.

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Foto: J. Bilbao (El Comercio)


-¿Cómo se encuentra?

-Bastante disgustado todavía por lo vivido en La Rosaleda ya que contaba con jugar. Me llevé un palo muy fuerte. No ha sido precisamente un buen fin de semana. La concentración con el equipo y el largo regreso en autocar se me hicieron bastante duros.

-¿Se lo veía venir?

-Al término de la pasada temporada, hablé con Eloy Olaya y me aseguró que el club contaba conmigo para el primer equipo, que confiaban en mí y que estaban contentos con mi trabajo. Tras la pretemporada, al bajar Manu al filial, pensé que Roberto ocuparía la portería, como ha venido haciendo estos últimos años, y que yo esperaría mi oportunidad.

-Pero llegó ese momento y...

-Roberto no se pudo entrenar el jueves por una gastroenteritis. Algunos compañeros empezaron a hacerme comentarios sobre mi posible debut, pero no les di mayor importancia. Pero, al día siguiente, cuando no se subió al autocar, me ilusioné. Ciriaco había advertido de que tenía el 50% de posibilidades de jugar, pero uno siempre mira para sí. Parecía lo lógico ya que era el segundo portero. Pero, a la hora de la verdad, se me cayó el alma a los pies.

-Un golpe demasiado cruel.

-Tras once temporadas en el Sporting, estaba cerca de debutar con el primer equipo, era mi oportunidad... Perdí toda la ilusión. Me dieron ganas de llorar y de preguntarme qué pasa aquí.

-Las formas tampoco le gustaron.

-No fueron precisamente muy correctas. Había sido convocado todos los partidos, hubiera viajado a Málaga junto a Roberto si éste no hubiera sido baja, Manu había venido jugando con el Sporting B, pero, por sorpresa, le suben del filial, le incluyen por primera vez en la lista y juega de titular... Todo eso, además del tremendo disgusto, demuestra que aquí no pinto nada y que el club no confía en mí.

-Y, además, Ciriaco le anuncia que el domingo jugaría con el filial.

-El entrenador nos cogió a Manu y a mí en el entrenamiento que tuvimos en Málaga el día anterior al partido y nos dijo que el que no jugara con el primer equipo lo haría al día siguiente con el conjunto de Tercera ante el Siero. No nos explicó si sería para hacerlo de titular o de reserva, que eso ya lo decidiría Pepe Acebal.

-Pero tampoco lo hizo.

-Cuando llegamos a Mareo, vi que Acebal ya tenía a sus dos porteros. Hablé con Ciriaco y me dijo que esperara. Después, me indicó que me entrenara con el primer equipo.

-¿Estaba seguro de debutar?

-Contaba con que, si fallaba Roberto, la titularidad sería para mí. Tenía la confianza del técnico y, estando con él, lo lógico era que fuera la primera alternativa. Pero las palabras de Ciriaco en las que decía que tenía las mismas opciones que Manu me hicieron dudar y mostrarme cauto. Aun así, me extrañaba pensar que no fuera yo el elegido. Cuando, durante la charla, me dijo que no sería titular, se me pusieron los ojos llorosos y tuve que esforzarme en contener las lágrimas.

-¿Le dieron una explicación? ¿Se dirigió a usted Ciriaco o el propio Eloy Olaya?

-Ninguno lo hizo. El míster sólo dijo que Manu sería el que iba a jugar. Nada más. Pasé un mal momento, aunque todos me dieron ánimos, entre ellos el presidente y el director general. Pero no hubo explicaciones.

-¿Es consciente de que, a partir de ahora, esta situación se puede repetir? No es probable que el entrenador cambie de criterio.

-El domingo, ante el Castilla, probablemente jugará Roberto y yo seguiré yendo al banquillo. Tampoco es que esté completamente seguro porque, como se pudo comprobar el otro día, todo puede dar mil vueltas.

-Da la impresión de que no es realmente el segundo portero del Sporting.

-Es verdad. Y eso ha sido un mazazo terrible. Anímicamente estoy destrozado. Tras la charla y la comida el día del partido, no pude conciliar el sueño porque estaba afectado, triste, pensando en muchas cosas. Llevaba cuatro años en el filial y siempre soñando con dar el paso. Había sido convocado en muchas ocasiones, aunque sin jugar, y ahora que me veía casi en el 'once'...

Al 100%

-Precisamente cuando atravesaba su mejor momento físico y personal.

-No he perdido ni un solo entrenamiento y me encontraba contento y confiado. Si llegaba mi debut, estaría preparado para hacerlo lo mejor posible. Ahora, me entrenaré mucho más aún. Si antes lo hacía dos horas, ahora serán diez para intentar convencer a la gente del club de que me dejen demostrar si puedo jugar o no en el Sporting, algo que no han hecho hasta ahora. Si llega ese momento y vuelven a decantarse por Manu, no podré hacer otra cosa, sólo trabajar. Pero me gustaría que la gente viera que estoy en el primer equipo por algo, no sólo para ir al banquillo por si falla alguien.

-El club no le dejó marchar este verano y ahora opta por dejarle en el banquillo.

-No recibí, personalmente, ninguna oferta. Sólo leí alguna cosas en el periódico. Mi intención era y es jugar en el Sporting, aunque soy consciente, desde el principio, de que por delante tengo a un gran portero como Roberto.

-¿Felicitó a Manu por su titularidad?

-Después de la charla de Ciriaco, tras unos minutos malos, subí a la habitación, le di la enhorabuena por la noticia, le felicité y le deseé mucha suerte en su estreno porque se lo merecía.

-A ninguno de los dos les han regalado nada hasta la fecha.

-Tanto Manu como yo nos hemos ganado con esfuerzo hacer la pretemporada con el primer equipo. Si estuvimos ahí fue por méritos propios, porque nadie nos ha dado nada. Me alegro de que él tuviese finalmente la suerte de debutar, porque somos muy buenos amigos. Le dije que me encontraba triste, pero no porque jugara él, sino por mi situación personal. Me explicó que lo entendía y que, si fuese al revés, también estaría jodido. Al acabar el partido le felicité de nuevo porque hizo un partido de escándalo.

-Roberto no suele dar muchas oportunidades.

-No se había perdido un partido en los dos últimos años por lesión o sanción. Es un tío duro. Eso ya lo sabía. Pero es el míster el que decide. Respeto su decisión, pero el disgusto no me lo quita nadie. También quiero agradecer el apoyo de mis compañeros, que se portaron como tales, que me abrazaron y que me dijeron que el fútbol da mil vueltas.
Publicado por LUNA-DE-SIERO @ 12:40  | ENTREVISTAS
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