domingo, 18 de septiembre de 2005
MALAGA B 1 - SPORTING 0


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Foto: El Comercio


Málaga B: Javi Muñoz; Jesús Gámez, Rubén, Armando; Usero, Diego Castro, Calderón (Pina, m.79), Andreu, Torrejón, Borja (Abel, m.71), González Vigil (Ador, m.86).

Sporting de Gijón: Manu; Sastre, Juanmi, Jorge, Dorado, Pablo Alvarez, Michel (Gerardo, m.68), Enguix (Carranca, m.80), Javi Fuego, Juan (Viallini, m.80) y Calandria

Goles: 1-0, m.63: Usero

Arbitro: Caballero Herreros (Comité riojano). Amonestó a los locales Borja, Andreu y Armando y a los visitantes Pablo Alvarez.

Incidencias: partido disputado en La Rosaleda ante 3.000 espectadores. Terreno de juego en buenas condiciones.


Un mal Sporting perdió frente a un vulgar Málaga B. El secreto del equipo andaluz es que supo aprovechar la ventaja de un gol extraño, para desequilibrar la igualdad a favor de los locales.

El Sporting presentaba la novedad de Manu, debutante con el primer equipo. Los demás fueron los que ganaron al Albacete y al Nástic, pero el rendimiento fue muy diferente.

La primera parte resultó soporífera. Parecía que el tiempo caluroso contagiaba a los contendientes de ambos equipos en un partido espeso. Aunque la iniciativa era del filial malagueño, la mayoría de las imprecisiones también eran locales. El Sporting daba sensación de conformismo, de aguantar el balón en su parcela y evitar dar facilidades en el juego aéreo, pero ofensivamente apenas existía. Y es que el conjunto de Ciriaco Cano no encontraba pasillo en sus salidas desde su parcela, sin que por las bandas hubiera alguna sensación de peligro. Sólo hubo escarceos aislados de Pablo Álvarez, pero sin prácticamente apoyos.

Los únicos apuros llegaron en jugadas a balón parado, que es en lo que más daño podían hacer los andaluces a los rojiblancos, pero sólo un cabezazo de Usero sembró la duda, porque el resto de servicios fueron balones que no encontraron destinatario.

La jugada polémica llegó en un centro cerrado, con más intención de tirar a portería que otra cosa. El portero local, excesivamente confiado, parece que se metió en la portería con el balón controlado. El asistente estaba mal situado y no vio una jugada que pudo cambiar el rumbo del partido.

En realidad no hubiera sido justo, porque el juego de ambos era para un empate a nada.

El segundo tiempo tuvo un inicio embarullado. Parecía que el Sporting estaba mejor posicionado en el campo, con un buen trabajo de Enguix. Había mejor control del encuentro y llegada, al menos a las inmediaciones del área, si bien Calandria seguía estando demasiado solo.

El conjunto rojiblanco empezó a descomponerse con los contraataques locales. Calderón, tras un servicio de Borja, tiró demasiado flojo y cruzado con la defensa gijonesa descompensada, después de un avance del peruano Gonzales-Vigil. A la siguiente acción, en una falta lejana que Calderón disparó con mucha fuerza, el desvío de Míchel dio en el larguero de Manu. A la tercera llegó la vencida, con el gol de Usero en un córner lanzado por Calderón, en el que hubo una carga sobre guardameta que el árbitro obvió.

Ciriaco buscó alternativas. Entró Gerardo en la banda izquierda, Juan pasó al centro y sustituyó a Míchel. La variante dio cierta movilidad al equipo, pero el Málaga B, pese a su juventud, tenía más aplomo en su estilo defensivo, con potencia en el juego aéreo y sin dar concesiones al contrario.

Pablo Álvarez empezó a dejarse notar, pero muy individualista y sin finalizar sus jugadas. El Málaga B estaba más retrasado, pero a la espera de algún contraataque, con el que hacer daño a los rojiblancos que estaban obligados a arriesgar.

A nueve minutos del final llegó el doble cambio, con la entrada de Karanka y de Biagini. El técnico plancentino pasó a un 4-4-2 con un centro del campo en rombo. Calandria tenía la compañía de Karanka en el eje del ataque, con Biagini por detrás, respaldado por Javi Fuego, que fue el más entonado del partido, flanqueado por Pablo Álvarez y por Gerardo. Los cambios fueron para buscar más poder ofensivo, porque Enguix estaba en un tono aceptable, dentro de la mala imagen del equipo, y Juan había mejorado cuando pasó a la posición de pivote.

Con este dispositivo el equipo gijonés tuvo más llegada, pero sin remate. Los rojiblancos se difuminaban con demasiadas prisas, disparos imprecisos y falta de coordinación. Al Málaga B le bastaba tener un mínimo de seriedad en los despejes para no pasar apuros. Los dos centrales malacitanos se multiplicaban para alejar el balón de su parcela, con sentido de la anticipación, frente a un rival que estaba perdido.

Una vez más, los cambios llegaron demasiado tarde, sin casi tiempo para reaccionar y dentro de un estilo de juego anodino que los andaluces contrarrestaban bien al intentar sorprender en sus ataques.

El partido llegó al final con un doble disparo de Gerardo y de Pablo Álvarez desde lejos, que rebotaron en el cuerpo de los centrales malagueños.

El Sporting que jugó en La Rosaleda no se pareció en nada al que ganó al Albacete y al Nástic. Fue más similar al de la pretemporada y volvió a fracasar ante un filial. El Málaga B ofreció muy poco. Seguridad defensiva por la inocencia del contrario, algunos intentos por las bandas, agresividad en el centro y poco más, aunque contó con los deméritos del rival, que fue más vulgar aún.

SALA DE PRENSA


Para CIRIACO CANO el encuentro resultó «muy igualado. Fue un partido muy táctico, sin apenas ocasiones claras de gol», afirmó Ciriaco Cano, aunque también reconoció que «el Málaga B fue un equipo superior en la segunda parte y por eso mismo al final nos ha ganado».

Esta victoria llegó con un gol en una jugada muy polémica, puesto que Manu, portero que ayer debutaba en partido oficial con el Sporting, aseguró que le habían tocado en el salto en el área pequeña. Sobre dicha jugada, Ciriaco Cano precisó que el «árbitro no ha considerado falta y pienso que nos ha perjudicado, aunque en ese aspecto nada podemos hacer».

Una de la claves del partido entre malagueños y gijoneses fue, en opinión del entrenador rojiblanco, la incapacidad de sus hombres «para frenar el juego directo de nuestro rival. Sabíamos que iba a ser un partido complicado, puesto que la forma de jugar del Málaga B no nos favorece. Ellos tienen jugadores de mucha envergadura y corpulentos, que juegan mucho al choque, y en eso siempre salíamos perdiendo. Además, nos ha faltado tener la pelota y por alto siempre nos han superado», añadió.

Pese a la derrota, el entrenador placentino afirmó sentirse contento con la actuación de su equipo en el aspecto defensivo, destacando «la concentración que mantuvimos durante todo el partido». Sin embargo, Ciriaco Cano hizo alusión al poco bagaje ofensivo de su equipo -«casi no hemos tirado a portería»-, señalando como únicas ocasiones claras de gol una de Gerardo y otra de Calandria.

El Málaga B tampoco disfrutó de muchas más ocasiones para marcar que los jugadores rojiblancos, «pero ellos han metido una de las que tuvieron», finalizó Ciriaco Cano.
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