El entrenador del Oviedo veranea sin vacaciones en el Carlos Tartiere. Otra vez, y van tres, tratando de construir un equipo, aunque este año la exigencia ha subido de categoría. Antonio Rivas empieza a entrenar este jueves sin nada que decir todavía sobre el ascenso y una plantilla pendiente aún de muchas decisiones. Los cálculos del técnico manchego encaran estas vísperas de la pretemporada con unos dieciséis futbolistas, contando fichajes y renovaciones apalabradas, asumiendo que ni Nacho García ni Mora ni Nacho Rodríguez ni Rubén se torcerán, y con mucho por decidir para él y su ayudante, Pedro Luis González.
-¿Cómo es el verano de Segunda B, más o menos duro que los de Tercera?
-Más o menos igual. Estoy tan metido en el trabajo que prácticamente no me acuerdo de lo que he hecho el año pasado, pero la labor es similar, recabando mucha información de jugadores, intentando hacer un equipo, dentro del presupuesto, lo más competitivo posible, y tratando de no equivocarnos demasiado.
-¿No es más difícil ahora?
-Sí, es más sencillo hacer un equipo para Tercera, aunque en su momento también tuvimos nuestros obstáculos, sobre todo el primer año. Esta vez es cierto que el cambio de categoría hace que la exigencia suba. De ahí que estemos valorando mucho cualquier incorporación, para asegurarnos de que elevará el rendimiento del equipo.
-¿Cuánto le ha afectado el retraso impuesto por el cambio en la dirección del club?
-Eso nunca lo vamos a saber. Cuanto antes te pongas a trabajar es mucho mejor, especialmente teniendo en cuenta el salto de categoría que tenemos, pero las circunstancias han venido así y ahora no vamos a pensar que si hubiéramos empezado una semana antes lo tendríamos todo mucho más claro. Empezamos cuando tuvimos que empezar y no se trata más que de seguir trabajando con tranquilidad.
-¿Tiene todo el dinero que necesita?
-No puedo opinar sobre el presupuesto. Eso lo propone el consejo y nosotros tratamos de cuadrarlo al máximo trayendo a los que creemos que son los mejores futbolistas posibles, pero sí nos estamos encontrando con bastantes dificultades.
-Ponga lo que puede pagar el Oviedo al lado de lo que ofrecen los demás. ¿Cómo está?
-Yo creo que bien, por lo menos para hacer un equipo suficientemente competitivo y capaz de hacer una buena temporada. También hay que considerar que tenemos gente de cantera que también puede ser la base del equipo para el futuro y también debemos hacer un trabajo con los chavales de aquí. A ver si así podemos asentarnos en la categoría y empezar a sembrar cosas que en un futuro nos puedan dar esa estabilidad que estamos buscando.
-¿Habrá equipo para qué? -
Es difícil marcar ahora un objetivo. Lo primero que debemos hacer es tratar de configurar un equipo equilibrado, lo mismo que los años anteriores, con gente que se pueda manejar bien en dos puestos, y a partir de ahí conocemos la exigencia que tiene el Oviedo. Eso lo vamos a asumir. ¿Que hasta dónde vamos a llegar? Lo más importante ahora es hacer una buena pretemporada, que los jugadores que lleguen nuevos y los que están intenten hacer un grupo fuerte y sólido. Cuando se inicie la competición veremos realmente qué posibilidades tenemos. Si ahora mismo se le pregunta a cualquier equipo de la categoría, todos diremos que queremos ser el primero. Luego, nunca se sabe. Lo que está claro es que, más que nunca, debemos ir partido a partido y ser muy realistas, sabiendo que somos noveles en la categoría. Venimos de Tercera División y ahora mismo lo que conviene es intentar afrontar la competición con cierta tranquilidad y humildad para buscar una buena Liga.
-¿El ascenso es demasiado?
-Para mí, hablar de eso ahora sería una precipitación total y absoluta, estaría completamente fuera de lugar, aparte de la ambición que luego puedas tener y de lo que puedas conseguir. Pero ahora mismo, y así como el año pasado todos hablábamos de ascenso, yo el primero, desde el día de la presentación, en este caso hay que partir desde la base de la prudencia.
-Hubo tiranteces en la negociación sobre su continuidad. ¿Por qué al final fue sí?
-Porque mi primera idea, si se conseguía el ascenso y había posibilidades, era continuar en el Oviedo. Entiendo que, después de dos años de trabajo y de ese ascenso, el cuerpo técnico se había ganado cierto crédito y tampoco a todo el mundo se le plantea todos los días la posibilidad de entrenar a este equipo, sea en la categoría que sea. Y al subir, todavía es más atractivo. Eso era lo primero. Luego, es cierto que con todo el asunto de las acciones todo se fue demorando mucho. Conmigo nadie habla hasta una semana después de acabar la Liga. Se produce una reunión muy rápida en la que hay un enfrentamiento y no llegamos a un acuerdo tal vez por las prisas, porque no tuvimos tiempo de valorar las cosas, de modo que yo decido que lo más conveniente es no continuar en esas condiciones. Pero el mismo día por la tarde vuelve a haber otro encuentro donde sí se dialoga bastante más y se acercan posturas, donde las dos partes entendemos que la continuidad puede ser interesante para ambos.
-¿Cómo se moldeará este año la exigencia que pesaba sobre el equipo y sobre usted?
-Seguramente se mantendrá, pero también hay que considerar que el año pasado todos estábamos nerviosos, porque la gente no habría admitido otro año en Tercera, y los meses y los días tenían que pasar. Por eso cualquier resultado negativo, o incluso alguno positivo que no fuera acompañado por un marcador muy favorable, hacía saltar las críticas. Al final, el aficionado puede mostrar siempre sus opiniones, pero en términos generales pienso que hubo más cosas buenas que malas y me sentí bastante cómodo en el banquillo del Oviedo.
-¿Cómo espera que se plantee eso esta temporada?
-La exigencia va a ser total. Estamos hablando de una afición con una historia muy grande, con muchos años en Primera División, y quiere ver un equipo que funcione lo mejor posible. ¿Responsables? Suelen ser los entrenadores y yo eso lo acepto. Sólo me queda trabajar, hacer un grupo fuerte y unido para que la gente que venga al campo pueda estar contenta con su equipo.
-Apalabrados Nacho García y Mora, con trece contratos en vigor y dos renovaciones, ¿qué le queda?
-Me gustaría reforzar la banda izquierda y los centrales, estamos esperando un portero y también podría venir un mediocentro, que ahora no es una prioridad pero que podría serlo durante la pretemporada.
-¿Cuántos más?
-Creo que llegaremos a veinte o 21 jugadores y también trabajaremos todo el año con alguno que pasa del filial para alcanzar durante el año una plantilla de unos 24.
-¿Los trece que tienen contrato lo tienen asegurado?
-De momento, y hasta que no se les comunique otra cosa sí. Pero seguimos valorando que alguno tenga que salir.
-La Copa empieza en menos de un mes. ¿Trastoca los planes?
-No, hay que aceptarla y esperarla con esa espinita clavada que tenemos de los dos últimos años. Contra la Real Sociedad hicimos un buen partido y quedamos eliminados, también fuimos superiores la temporada pasada al Amurrio y esperamos que a la tercera nos toque y pasemos esta primera ronda. Es cierto que viene muy pronto, con pocos días de rodaje, pero intentaremos llegar en las mejores condiciones.
-La Liga: ¿qué le parece el grupo? -
Por las informaciones que tenemos, difícil, muy competitivo, de alto ritmo de juego, con al menos nueve equipos que dominan mucho el juego, corren y presionan, sobre todo en algunos campos. Será muy duro, porque el grupo tiene unas características peculiares que nos van a exigir saber siempre a qué estamos jugando.
-Habrá que cambiar el paso, no serán tan superiores.
-Está claro, habrá más igualdad. Venimos de ser un equipo muy profesional que jugaba contra gente amateur, pero esas ventajas se igualarán. Igual que nosotros entrenan los demás y nos vamos a encontrar equipos con un gran potencial y trayectoria en la categoría.
-¿Nota el cambio en la dirección del club?
-Trabajo en las mismas condiciones que antes. Para mi trabajo, los cambios han sido mínimos. Tal vez Lafuente estaba más en el campo, con él tenía más hilo directo, pero imagino que con el paso de los días también tendré el mismo contacto con Juan (Mesa).