-¿Qué entrenador le dejó huella?
-Vicente Miera nos marcó a aquellos que estuvimos a sus órdenes. Veía el fútbol muy fácil y en el aspecto ofensivo lo tenía muy claro. Era un juego muy ágil y fluido, fruto de la forma de ver el fútbol que él tenía.
-¿Y por qué el fútbol de ahora no es como el de aquel Sporting?
-Pienso que el fútbol ahora ha progresado mucho en el aspecto táctico. Cualquier equipo puede ganarte. Se corre mucho, se presiona mucho... Hoy en día todos saben estar replegados y bien posicionados, la preparación física es muy fuerte y no es fácil. Se nota cuando un equipo tiene calidad, como el Barcelona o el Madrid, pero no es fácil jugar bien aunque la tengas.
-¿Cuál es su mejor recuerdo del Sporting?
-Tengo muchos. Como futbolista tengo recuerdos imborrables porque tuvimos la fortuna de vivir una época muy buena, pero el más grande que tengo es como entrenador. De futbolista puedes hacer algo en el campo. En el banquillo estás atado, no puedes saltar al césped a participar y lo vives de otra manera; tienes que preocuparte de muchas más cosas. Es una responsabilidad muy grande estar al frente de un equipo de fútbol, porque hay mucha gente que vive y depende de él. Conseguir jugar la Copa de la UEFA fue para mí una alegría doble: una personal y otra por la gente.
-Inicia su cuarta etapa en Gijón, pero hubo un primer día. ¿Cómo fue?
-No se me va a olvidar nunca. Llegué en tren, iba a la pensión en la que me alojaría y me tuvieron que pasar los bomberos por la Puerta de la Villa, porque estaba todo inundado. Y eso que era julio. El primer año acusé mucho la lluvia. Venía de jugar en campos secos y no me enteraba. Quería jugarla en corto en un campo embarrado y aquello no era lo que el césped pedía. Tuve que adaptarme y aprender de gente de aquí, como Tati Valdés, a hacer que la pelota llegase a su destino. Ciriaco Cano ya se ha puesto manos a la obra en el Sporting. En su cuarta etapa como rojiblanco -la tercera en el banquillo de El Molinón-, el técnico extremeño afronta «una responsabilidad muy grande» a poco más de un mes para el inicio de una Liga que será «muy igualada».
-¿Cuáles son sus primeras sensaciones en su vuelta a Mareo?
-Todas buenas. Me han acogido como esperaba, muy bien y con cariño. Aquí me conocen desde hace muchos años y se han alegrado mucho.
-¿Le costó mucho decidirse por el Sporting?
-No me costó nada. En cuanto hablaron conmigo... Y no sólo yo, estoy seguro de que hay muchos entrenadores que, si les hubiesen llamado, no habrían puesto ningún reparo en venir.
-¿No le ha dicho nadie eso de que tenga cuidado donde se mete?
-No, la verdad es que estoy desbordado de llamadas y mensajes de gente que me aprecia y se han alegrado mucho. Todos sabemos las dificultades del club y lo que me dicen es que a ver si conmigo conseguimos sacar esto adelante.
-¿Y qué le dijo Vega-Arango?
-Sé que me aprecia. Me dice que tiene mucha confianza en mí por mi forma de ser y de trabajar, por como era yo como jugador, y espera que tengamos buena suerte. Luego, todos sabemos que el balón es redondo, y que pegue en el poste y entre o salga puede hacer que una temporada sea buena o mala.
-Hay mucho por hacer hasta el inicio de los entrenamientos.
-Sí, siempre es mejor empezar con la plantilla perfilada, pero no es fácil. Eloy está en ello, tratando de buscar los fichajes idóneos entre jugadores libres o que no jueguen en sus clubes, y en eso estamos.
-¿Alguna preferencia?
-La parte de atrás necesitamos reforzarla, porque tenemos sólo a jugadores jóvenes y necesitaríamos más veteranía. Aunque si un jugador es bueno, no es necesario que tenga experiencia.
-A pesar de que la Segunda División requiere gente curtida
-Sí, es una categoría muy difícil, la gente va a estar muy encima, va a presionarte, y los jugadores veteranos lo saben llevar mejor.
-Por lo que se dice desde su fichaje, parece que hay muchas esperanzas depositadas en usted.
-Bueno, yo creo que un equipo es un todo, no sólo el entrenador. El técnico no gana partidos, es una mínima parte del éxito. Los verdaderamente importantes son los jugadores. Cuando un equipo consigue metas y va bien es porque todo va en sintonía y cada parcela funciona. Me halaga que se tenga confianza en mí, yo también la tengo, pero lo importante son los jugadores.
-En su presentación hablaba de jugar con orden y conjuntados. ¿Eso significa jugar a la defensiva?
-Yo no sé qué es eso de jugar a la defensiva. Todos los equipos, cuando tienen el balón, intentan llegar a la portería contraria y, cuando no, tratan de que no les marquen gol. A lo mejor tienes que defender con ocho o nueve jugadores detrás del balón, pero eso lo hacen todos los equipos. El Barça juega con un 4-3-3 y tanto Giuly como Ronaldinho echan una mano si se les escapan los laterales.
-La Liga empieza con tres duros rivales: Albacete, Nástic y Recre.
-Va a ser una buena piedra de toque. Para mí es importante empezar bien para que el equipo coja confianza, y más si es joven como el nuestro. Hay que jugar contra todos y, si el sorteo ha salido así, bienvenido sea. A lo mejor es bueno encontrarse con estos rivales al principio de la competición, cuando todavía están empezando a armar el equipo, y se les puede sorprender.
-¿Ve algún favorito?
-Hombre, siempre los que han descendido tienen la vitola de que deben subir, pero hay que mirar la entidad de los rivales. La Liga de este año está muy igualada, porque no hay equipos como el Alavés o el Celta.
-El año pasado se hablaba de llegar a los 50 puntos. ¿Se pone alguna meta?
-El primer objetivo siempre es sumar el número de puntos que no te haga pasar apuros y, a partir de ahí, ya se buscará algo mejor. Nunca se sabe qué cifra puede darte la permanencia: 50, 52... Este año se necesitaron bastantes menos, pero lo habitual es que esté más reñido todo.
-¿Cómo es Ciriaco como técnico?
-Soy exigente. Lo era conmigo mismo cuando jugaba. Casi nunca jugaba bien, o por lo menos nunca estaba contento con lo que hacía. Y como técnico soy igual de exigente. Para mí, el equipo nunca juega bien. Puedo decir que jugó bien si hizo las cosas desde el minuto 1 hasta el 90 a la perfección, en defensa y en ataque, con carácter, garra y concentración. Pero no quiero dar a entender a los jugadores que hemos hecho un gran partido y que nos tenemos que dormir en los laureles. Así nos motivamos más.