Se nos ha estado vendiendo humo. A Jesus Angel García y Fernando Pantoja les queda enorme el Real Oviedo, y les queda enorme porque no son libres para actuar.
Hablan de un proyecto serio y en favor del Real Oviedo, pero sus propios actos, al margen de la afición azul demuestran que parten de una base equivocada. Se quiera o no la afción lo es todo en un equipo, y se la ha de tener en cuenta, sin cortapisas.
La chulería y prepotencia demostrada ayer en rueda de prensa, no hace más que abrir aun más el espacio existente de discrepancia entre afición y actuales cesionarios del mayor paquete accionarial propiedad de Celso García. Así no van a ningún lado. En lugar de buscar acercamientos, tanto con las instituciones como con la afición, se empeñan en poner barreras que van haciéndose insalvables.
En un equipo hay que aunar dos mayorías para que funcione lo mejor posible: por un lado está la mayoría del dinero, y de las acciones, cuya importancia es básica pues al fin y al cabo, estamos ante un deporte profesional donde son muchos los que cobran por su actividad, y donde hay unos mantenimientos que realizar necesarios para la vida del club. Por otro lado está el poder de la afición, que es uno de los que con su apoyo y fidelidad hace que un equipo sea algo más que un club, además de contribuir económicamente a su sostenimiento de manera muy importante. En los dos últimos años ha quedado reflejado que elo Real Oviedo ha salido adelante por el apoyo incondicional y fiel de su afición.
Si ambas mayorías no van de la mano mal vamos. Y García y Pantoja parece no querer saber nada de la afición; o al menos su falta de claridad y su despotismo y prepotencia, así lo parecen dar a entender.
Las propuestas nacidas de la impotencia y la incapacidad para llevar adelante un Consejo de Admisitración, realizadas ayer por Jose Angel García son un ejemplo más de que no están ahí para ayudar al Real Oviedo, sino para ayudar al verdadero propietario de las acciones: Celso García. Y con eso, siempre tendrán al aficionado en contra, quien no olvida que debido a la gestión del letrado allerano, el Real Oviedo estuvo al borde de la desaparición.
De todas las propuestas es significativa la primera en la que ofrece a la APARO que ellos propongan un Consejo de Administración que será apoyado con sus votos, pero no con la aportación económica. ¿Donde está pues el amor por los colores del Real Oviedo? ¿No se sabe que un Consejo de Administración realizado en 12 días carece de las bases más simples para que tenga éxito en su gestión?. ¿Y después de 2 ó 3 años, qué? ¿Damos un golpe de estado con el poder de las acciones, y volvemos a las mismas, pero ya en segunda o primera división?
La única opción es la sindicación de las acciones en favor de la APARO, por parte de Jose Angel García y Fernando Pantoja; o su venta. Ellos han demostrado que no pueden liderar un proyecto oviedista (aun cuando pudieran tener buena fe, lo que personalmente dudo)