Nada mejor que una buena corderada para recuperarse de una larga noche de fiesta y celebraciones. Las instalaciones de El Requexón cambiaron por un día su actividad futbolística por una actividad mucho más lúdica. Del balón se pasó al cordero.
La peña azul de Pola de Laviana había prometido una corderada por todo lo alto si la plantilla azul conseguía el ascenso a Segunda B. Y una vez conseguido cumplió su palabra. Nada menos que doce corderos para deguste y disfrute del consejo de administración, cuerpo técnico, jugadores y empleados acompañados de sus familiares. Era una jornada para disfrutar.
Desde primera hora de la mañana comenzó el ajetreo en las instalaciones oviedistas. Pero no fue hasta cerca de las dos de la tarde cuando comenzaron a llegar los comensales, con Manuel Lafuente a la cabeza. Los que no estuvieron presentes fueron los más jóvenes de la plantilla, quizá porque fueron los que más disfrutaron la noche anterior. Pero allí estaban, entre otros, Paul, Urízar, Rafa Ponzo, Borja, Aldeondo, Darío, Yeray y Nacho Fradejas, con su inseparable cámara de vídeo a cuestas. Sus imágenes seguro que quisieran tenerlas más de uno.
El todavía presidente de la entidad, Manuel Lafuente, era un hombre feliz y estaba «lleno de satisfacción porque hemos dado el último paso hacia una superior categoría». Reconocía que la jornada del sábado «fue un acto de cariño y amor al club por parte de los aficionados difícil de superar. Se habla mucho de otras aficiones, pero dudo de que haya otra como la nuestra».
Para explicar el comportamiento que tuvo la afición, volcada con su equipo, pone como ejemplo que «la primera alegría de la supervivencia de la entidad es la misma que tiene un prisionero cuando sale del corredor de la muerte, y la segunda, la del ascenso, como si ese mismo reo saliese de la cárcel en libertad condicional. Son satisfacciones muy grandes».
Pedro Luis Fernández, segundo técnico del equipo, también reconocía «estar disfrutando de una sensación no vivida hasta el momento. Ha sido una jornada inolvidable y ahora toca disfrutar de todo lo que hemos pasado durante la temporada».
A pesar de haber recibido críticas a lo largo de la temporada, el técnico dice que «desde el primer momento sabíamos lo que queríamos y que nuestro objetivo final era lograr el ascenso».
Quien también se encontraba feliz era uno de los capitanes del equipo, Aitor Aldeondo, que deseaba que «lleguen ya las vacaciones para descansar de una temporada muy larga». Insistió en que «la afición del Oviedo es la mejor del mundo. He jugado en muchos clubes, he disputado la Copa de la UEFA, pero nunca he visto gente así. Si quieren que siga, no me lo pensaría dos veces».