La Escuela de Fútbol de Mareo y el estadio El Molinón recobraron ayer por la tarde la luz, un día después de que quedaran a oscuras por culpa de la deuda de 6.000 euros (un millón de las antiguas pesetas) que el Sporting mantenía con la compañía eléctrica Hidrocantábrico. Una decisión «ilegal» en palabras del presidente del Sporting, Manuel Vega-Arango, ya que la entidad se encuentra sometida a un proceso concursal que impide conceder cualquier privilegio a un acreedor respecto a los demás sin la previa autorización del titular del Juzgado de lo Mercantil número 1 de Oviedo, Javier Antón Guijarro, o de los administradores.
El restablecimiento del suministro del fluido eléctrico se produjo tras recibir la compañía asturiana, pero de capital portugués, un requerimiento urgente del juzgado ovetense en ese sentido, en el que se recordaba la situación particular en la que se encuentra la sociedad gijonesa. Una normativa en la que se aboga por respetar la actividad cotidiana de la empresa sometida.
El consejo de administración sportinguista, una vez entablada una negociación con Hidrocantábrico, que resultó fallida, puso al corriente de los hechos en la mañana de ayer al magistrado Javier Antón Guijarro, al que solicitó que obligara a la eléctrica a restablecer de inmediato la corriente en todas las instalaciones.
A la espera de que la comunicación surtiera efecto, Mareo quedó sumido en las tinieblas. Nada se salvó del apagón, ni la cafetería, y las labores habituales en la oficina del club, aunque no se llegaron a colapsar, se ralentizaron hasta límites insospechados.
El malestar de la entidad rojiblanca con la eléctrica es notable ya que esta no es la primera vez que la empresa ha procedido a cortar el suministro del fluido. La anterior vez fue el pasado mes de mayo por una deuda de 25.000 euros, de los que quedaban pendientes los últimos 6.000.