martes, 21 de junio de 2005
La virtud es saber y poder ofrecer lo mejor de uno mismo, pero sirve sobre todo cuando se hace en el momento justo y el lugar adecuado. Para el Oviedo, el momento era el domingo y el sitio Ávila, y también los números confirman que los azules supieron cómo encontrar el rendimiento adecuado cuando más falta les hacía. Si el ascenso a Segunda B quedó casi cocinado en el partido de ida de la última eliminatoria fue porque el Oviedo pudo anotar en el Adolfo Suárez más goles que en ninguno de sus partidos anteriores en Tercera como visitante, pero es que son más de los que nunca han anotado lejos del Tartiere desde noviembre de 1998: fue en Primera, ganaron 3-5 al Athletic en San Mamés y desde entonces, como máximo, cuatro goles en cuatro desplazamientos en la suma de las dos últimas temporadas en Tercera. Y la puntería había sido necesaria otras veces, pero tras la frustración del intento de ascenso del año pasado se hacía imprescindible sobre todo anteayer.
Las pruebas son los cinco goles a favor, los réditos que los azules le sacaron a los riesgos que su entrenador asumió con el planteamiento muy ofensivo, pero hay más. Todo les salió tan bien que después de muchas oportunidades falladas entró todo lo que antes no había querido en toda la temporada. El Oviedo, es cierto, fue el equipo con más goles a favor de la Tercera asturiana, pero hasta el domingo sólo dos de sus 75 tantos habían llegado en ejecuciones directas de golpes francos. El domingo entraron tres de ésos. Más en Ávila que en toda la temporada por la puntería incontestable que en esa suerte exhibieron Michu, Luismi y Yeray. «Dejamos las balas para el último día», decía en broma tras el partido el defensa gallego, ya más en serio agradecido de que todo ese acierto haya llegado «en el momento justo. Unas veces la pelota entra, otras no y la verdad es que en este aspecto la suerte nos ha acompañado».
Hasta el Adolfo Suárez esta temporada sólo Jon Carrera recordaba goles de falta para el Oviedo: únicamente él lo había hecho dos veces, nunca desde abril y siempre en el Carlos Tartiere, frente al Siero y el Caudal en dos encuentros que terminaron exactamente igual -3-1-. Alguien se lo recordó el mismo domingo al entrenador oviedista, Antonio Rivas, que le restó importancia. «Tenemos buena gente en este apartado», dijo, «y todo hay que aprovecharlo. Pero igual que entraron las estrategias podría haberlo hecho alguna jugada del primer tiempo».
Para llegar a todo eso el técnico azul dispuso de salida una distribución táctica que apenas se le había visto desde el pasado mes de febrero, desde el 0-0 del Mosconia-Oviedo, cuando ambos equipos se estaban jugando el primer puesto del grupo al comienzo de la segunda vuelta. Ayer, como entonces, aunque con variaciones en los puestos y los nombres -la propuesta de Ávila era, en sí misma, completamente nueva-, había en la formación inicial muchos centrocampistas de toque y dos delanteros muy abiertos. Con Benjamín como mediocentro, sin interiores puros y Michu y Morán guardando las espaldas al mediapunta Jon Carrera y a los delanteros Nacho Rodríguez y Juan González, la puntería del segundo tiempo hizo el resto. El entrenador valoró tras el encuentro la actitud y la «personalidad» de sus futbolistas para interpretar sus planes sobre la estrategia más adecuada para Ávila. (Marcos Palicio - La Nueva España)
Publicado por Desconocido @ 11:50  | OPINION
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