Cuando los equipos están en Tercera División los medios nacionales sólo se acuerdan de ellos por incidentes graves. El Oviedo lo vivió en sus carnes, cuando la afición fue tachada de violenta, tras los incidentes sucedidos en Ganzábal, en el 2003. Poco a poco, fue recuperando su buen nombre, se ganó minutos de televisión y páginas en la prensa nacional gracias a su compromiso con unos colores. El pasado fin de semana, la historia volvió a repetirse. El Oviedo regresó a los telediarios gracias a su afición y además lo hizo al lado de los equipos que ascendieron a Primera, la diferencia es que los azules arrastraron más gente que los conjuntos que luchaban por llegar a la elite.
Antena 3 Televisión dedicó un espacio a destacar el desplazamiento de la marea azul a Avila y mostraban su admiración por una afición que tuvo comportamiento de Primera pese a que el encuentro que se jugaba en el Adolfo Suárez era de Tercera. No hay medio de comunicación en España que no desee que el Oviedo llegue pronto a la elite por lo que es capaz de arrastrar en los últimos tiempos y lo que eso supone.
Ayer en la ciudad todo el mundo hablaba de las imágenes del telediario. La gente se siente orgullosa, otra vez, del equipo y de sus seguidores y sobre todo de que el viaje a Avila no registrase ni un sólo incidente pese a los muchas personas que se reunieron en torno a la ciudad amurallada y que dieron ejemplo de compromiso con los colores y también con el nombre de la ciudad a la que representan por todo el país.
La afición asturiana siempre gustó de acompañar a sus equipos y el Oviedo no es ninguna excepción. Hasta hace poco tiempo los desplazamientos de los oviedistas pasaban más desapercibidos, pero en los dos últimos años las cosas han cambiado. La gente se siente orgullosa de lucir camisetas azules y cada día es más extraño encontrase con un aficionado que no lleve una prenda del equipo. La consecuencia directa de todo esto es que la afición se deja notar en todos los sitios en los que está. cada día se parece más a los hinchas ingleses, capaces de vestirse de pies a cabeza con los colores del equipo y por ello los campos británicos tienen un ambiente distinto. El Tartiere aún no llega a tanto pero cada día es más azul y ese es el primer paso para recuperar el sitio perdido. El compromiso con los colores de todos los que forman la entidad